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Entrevista con Arturo Aizpiri

ANIKA ENTRE LIBROS www.ciberanika.com

Entrevista a ARTURO GONZALO AIZPIRI
para Anika Entre Libros
Por Ariodante

Arturo Gonzalo Aizpiri, (Madrid, 1963), doctor en Ciencias Químicas, durante doce años ha trabajado entre la gestión pública y privada, fue secretario general de Prevención de la Contaminación y el Cambio climático, y ahora es director de Relaciones Institucionales y Responsabilidad Corporativa de Repsol. Acaba de publicar su primera novela, El heredero de Tartessos, ambientada en la España pre-romana.

…el género histórico: Me atrae mucho el carácter que tiene de territorio literario a mitad de camino entre la realidad y la ficción…

…de la noche a la mañana nuestro suelo se convierte en uno de los escenarios clave de la lucha por el poder en el mundo antiguo, entre Roma y Cartago…

ENTREVISTA

Ya que no procedes del campo de la Historia o la Arqueología ¿de dónde te viene tu interés por la literatura histórica? ¿Qué te hizo decidirte a escribir?

Arturo Gonzalo Aizpiri:

Yo tengo necesidad de escribir del mismo modo que necesito hablar, o respirar. Es mi forma de pensar despacio, de articular mis pensamientos, mis emociones, de poner las palabras en el centro de las relaciones humanas. Esa necesidad de escribir me ha llevado a hacer un poco de todo: relatos, traducciones, ensayos, artículos profesionales. Pero creo que nada hay como la novela, creo que en ella un escritor puede explicarse a sí mismo por completo. Esa idea me ha rondado mucho tiempo, haciéndoseme cada vez más irresistible, y cuando decido por fin poner manos a la obra y acometer la escritura de una novela, me inclino sin dudarlo por el género histórico. Me atrae mucho el carácter que tiene de territorio literario a mitad de camino entre la realidad y la ficción. Y siempre me ha encantado el género como lector.

¿Has tenido alguna relación con investigaciones arqueológicas sobre la España Antigua?

Arturo Gonzalo Aizpiri:

Únicamente como aficionado curioso. He leído libros de divulgación, y he visitado todos los yacimientos y museos arqueológicos que he podido; en mi blog he venido dando cuenta puntualmente de estas visitas. Pero profesionalmente me he movido siempre en el ámbito de la energía y el medio ambiente.

¿Cuáles son tus intereses literarios?, y dentro del campo de la Historia, ¿qué épocas prefieres?

Arturo Gonzalo Aizpiri:

Tengo una debilidad especial por la antigüedad clásica. En ello tuvo mucho que ver mi padre, quien a lo largo de sus años de estudiante, y más tarde profesor, de latín y griego, construyó una maravillosa biblioteca de los clásicos que fue, y aún sigue siendo, el más frecuentado de mis paisajes literarios. Allí me encontré con la Hispania de Plinio y Pomponio Mela, con el relato de las guerras púnicas y el retrato de Aníbal de Tito Livio, y con un pasaje de Diodoro de Sicilia que se refería al desenlace del asedio de la ciudad oretana de Hélike por el ejército cartaginés de Amílcar Barca. Ahí empezó todo.

¿Por qué elegiste la Ispania de la invasión cartaginesa para tu primera novela?

Arturo Gonzalo Aizpiri:

Creo que el desembarco de Amílcar Barca en Gadir en el año 237 a. C. constituye un telón de fondo insuperable para una novela histórica. Hasta ese momento la Península Ibérica era un territorio en gran medida legendario, dominado por la impronta mítica de Tartessos, con una participación muy limitada en los grandes acontecimientos del ámbito mediterráneo. Y de la noche a la mañana nuestro suelo se convierte en uno de los escenarios clave de la lucha por el poder en el mundo antiguo, entre Roma y Cartago. En gran medida puede decirse que en el 237 a. C., España irrumpe en la Historia. Y, no obstante, se trata de un tiempo rara vez abordado por la novela histórica española

En una época tan confusa, de luchas entre tribus autóctonas y al mismo tiempo contra los cartagineses, ¿qué querías destacar en tu relato?

Arturo Gonzalo Aizpiri:

El libro reivindica el notable desarrollo cultural y socioeconómico que habían alcanzado los pueblos que habitaban la Península Ibérica en la época prerromana. Es verdad que el contacto con el mundo mediterráneo insertó a España en el núcleo duro de la civilización occidental, pero eso no significa que haya que minusvalorar la importancia y la originalidad de las culturas ibérica y celtibérica que florecieron antes de la romanización de la Península Ibérica.

El heredero de Tartessos también representa un homenaje a aquellos pueblos e individuos que por dignidad y amor a la libertad eligieron no capitular ante la agresión militar de los poderes hegemónicos de la antigüedad.

En tu novela pareces preferir que las aventuras, la acción, sean el elemento principal, casi más que los hechos históricos. ¿Crees que una novela histórica puede tomarse algunas licencias, en función de la acción?

Arturo Gonzalo Aizpiri:

Sin ninguna duda, pero dentro de un marco general que esté respaldado por lo que la historia y la arqueología nos dicen de la época en que nos situamos. El autor no debe alterar ningún hecho que se considere históricamente constatado, pero puede elegir con su propio criterio y con sentido dramático, dentro de lo verosímil, cuando los historiadores y arqueólogos ofrecen diversas opciones o reconocen la existencia de lagunas.

Por otra parte, es cierto que he dado mucho peso a la acción, tratando de ofrecer a los lectores una novela entretenida. Pero me gusta pensar que cuando alguien concluye la lectura de la novela puede decirse a sí mismo: “Vaya, realmente lo he pasado bien, y además he aprendido algo sobre aquella época.”


En tu novela se ofrecen varios puntos de vista: el de los oretanos, el de los ólcades, el de los cartagineses… ¿te fue difícil guardar ese equilibrio que se desprende de tu texto?

Arturo Gonzalo Aizpiri:

El proceso de incubación de la novela ha sido muy dilatado, y creo que eso me ha ayudado a documentarme mucho, y a madurar a fuego lento el carácter y la singularidad de los personajes.

En una novela principalmente masculina, el personaje atípico de Anglea, mezcla de sacerdotisa y amazona, ¿es una concesión a los tiempos que corren, un homenaje a las diosas clásicas o qué simboliza para ti?

Arturo Gonzalo Aizpiri:

Anglea simboliza para mí muchas cosas. Ante todo, atribuyo a las mujeres la capacidad de corregir muchos de los errores y desequilibrios que siempre ha mostrado la sociedad moldeada por los hombres.

En la novela, Anglea toma las armas cuando es preciso, pero equilibra esa aceptación de la violencia con una personalidad también atenta a la afectividad, la humanidad, incluso el humor y la intuición. Es también una persona pragmática y positiva, pero abierta a la dimensión mágica y enigmática de la existencia.

Además, todas las fuentes coinciden en atribuir un notable papel a las mujeres dentro de las sociedades prerromanas. Anglea es la expresión de ese papel.

¿Cómo explicarías la relación de Argantio con Gerión? Porque parece más filial que con sus propios hijos.

Arturo Gonzalo Aizpiri:

No quisiera desvelar nada inoportunamente, pero cada uno de ellos encuentra en el otro algo que ha perdido. Y pocas cosas valora tanto el ser humano como aquello que ha perdido.

La relación de los personajes se percibe como muy inmersa en el paisaje, en la tierra, transmite vibraciones, olores, luminosidades… ¿Qué representa el paisaje, el medio para ti?

Arturo Gonzalo Aizpiri:

Como he comentado antes, tanto por actividad profesional, como por inclinación y compromiso personal, he dedicado mucho tiempo al medio ambiente y me considero un amante de la naturaleza. Me encanta caminar por el campo y descifrar el relato que encierra todo paisaje, y tratar de reconocer la huella que ese paisaje deja en los hombres y mujeres que lo habitan. Mi padre es de un pueblito del Burgos situado junto a los grandes páramos del Duero, y es fácil comprender el carácter de las gentes de la meseta paseando por esas alturas.

¿Has dedicado mucho tiempo a documentarte y a escribirla? ¿Qué te ha resultado más arduo?

Arturo Gonzalo Aizpiri:

Sí, cinco años ni más ni menos, todo un lustro. Y tal vez lo más arduo ha sido mantener la fe y la paciencia, la confianza en que finalmente resultaría una novela capaz de interesar a los lectores.

El personaje del joven Aníbal atrae, se le ve como un hombre ponderado, frente a la fuerza y el poder de su padre, Amílcar. ¿Te atrae su figura histórica?

Arturo Gonzalo Aizpiri:

Me atrae poderosamente la figura de Aníbal; lo veo como el sucesor de Aquiles y de Alejandro, figuras capaces de dejar una huella indeleble en quienes los conocieron, y también en el imaginario colectivo de la humanidad. Además, creo que Aníbal encarna un proyecto “imperial” basado en la diversidad, mientras que el modelo romano se basó en mayor medida en la uniformidad.

La obra queda abierta a una segunda parte ¿estás trabajando en ello?

Arturo Gonzalo Aizpiri:

A medida que profundizaba en ella, la época en la que transcurre la novela me ha ido pareciendo cada vez más fascinante, de modo que no descarto en absoluto continuar explorándola. Pero, aunque sea un recurso muy manido, esperaré a conocer la opinión de los lectores.

Suele decirse que un hombre ha de plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Supongo que antes ya cumpliste los otros requisitos ¿Cómo te sientes cuando tienes el libro entre tus manos? ¿Ahora empieza un mundo nuevo para ti?

Arturo Gonzalo Aizpiri:

En efecto, los otros requisitos ya los había cumplido, y desde luego los hijos corresponden a una categoría incomparable a todo lo demás. Pero el libro ha supuesto también para mí una experiencia maravillosa, sobre todo cuando ha empezado a pasar por las manos de los lectores. He descubierto que cuando alguien lee la novela, deja de ser mía, para convertirse en algo compartido por ambos. Me emociona pensar que mis personajes, mis paisajes, ya son nuestros personajes, nuestros paisajes…

Deseamos mucha suerte al autor, con su estreno como novelista y esperemos que podamos seguir leyéndole mucho tiempo.

http://libros2.ciberanika.com/desktopdefault.aspx?pagina=~/paginas/entrevistas/entre450.ascx

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Publicado en Entrevistas el 31 Mar 2012  |   0 Comentarios

Entrevista a Mª José Galván, autora de El patio dormido

2 de febrero de 2012 |  Autor: 

ENTREVISTA A Mª. JOSE GALVÁN
AUTORA DE LA NOVELA EL PATIO DORMIDO
ENTREVISTA REALIZADA POR GALAICO PARA MELIBRO.COM

Maria José Galván (Madrid, 1962) es licenciada en Historia del Arte, y autora de Cuento de Otoño, relato que ganó el primer premio del III Concurso de Relato Histórico de Hislibris

1.- Como dije en mi crítica de su novela, no hace mucho leí una de un autor bengalí que se desarrollaba prácticamente en interiores. Era un hotel y me encantó. La suya, El patio dormido, prácticamente tiene una estructura teatral, de interiores. Y también le auguro el mismo éxito. ¿Cómo surgió la idea de El patio dormido?
MJG.- Puede decirse que la novela tiene una base real; de hecho, el barrio, los edificios y el patio no sólo existen, es que pertenecen a mi cotidianidad; el patio lo es de mi casa, el lugar donde he vivido desde que nací. Hará cosa de ocho años, el último de los árboles, podrido en su raíz, se cayó provocando el destrozo de dos automóviles estacionados en el recinto interior que, como en la novela, está abierto al paso de los intrusos. La consecuencia fue una denuncia por daños a cada una de las fincas. Casualmente la presidenta de la comunidad era yo y me tocó enfrentarme al problema. La indiferencia, los silencios, cuando no la hostilidad hacia cualquier iniciativa que implicase abrir los ojos a la situación, me llevaron a escribir El patio dormido. Le agradezco sus buenos vaticinios.

2.- Y para empezar una novela coral, nada menos. El esquema de los inmuebles que dan al patio ayuda mucho a entender el desarrollo de la misma y a ir conociendo a los vecinos. Me imagino que los personajes darían muchos quebraderos de cabeza.
MJG.-No, la verdad es que no, porque todos, de un modo u otro, existen. No es que los habitantes de El patio dormido sean mis vecinos, aunque las reacciones y actitudes que muestren en la novela se parezcan sospechosamente a las que mantuvieron en la realidad. Además, los personajes me ayudaron mucho en el proceso de creación. Sé que suena un poco extraño, pero casi, casi, estoy por asegurar que fueron ellos los que me iban guiando. Unos te arrastran a prestarles mayor atención que a los demás; otros se resisten a comparecer en la trama; a veces, basta un cambio de nombre para que el personaje reacio cobre presencia… Por otro lado, no concibo la novela sin la participación coral de un abigarrado universo humano.

3.- ¿Es aficionada al teatro, quizá?. Lo digo por la estructura de la novela, que bien podría representarse en un escenario.

MJG.-Efectivamente, el teatro está muy presente en mi vida; no sólo como lectora y espectadora. Lo ha estado siempre. En mi infancia, por unas razones; después, porque mi hijo tuvo también su momento de pasión por el teatro; y ahora, porque mi marido dedica gran parte de su tiempo al arte escénico.

4.- ¿Hay algún personaje de su novela que se le parezca o en todos hay algo de usted?
MGJ.-¡Ay, qué pregunta tan comprometedora! En un principio, reconozco que me identifiqué mucho con el personaje de Paula, la madre de Julio. Tal vez porque ella representa la mirada ajena, externa y objetiva hacia la situación del patio; era mi mirada. Pero después, conforme fue avanzando la historia, la figura de Amalia fue adquiriendo más rasgos míos de los que me gustaría reconocer.

5.-  El trabajo de documentación tuvo que ser arduo, dada la temática de El patio dormido. Departamentos relacionados con urbanismo, Justicia, etc.
MJG.-Sí, toda la labor previa a la escritura resulta ardua, pero muy gratificante. Aprendí mucho sobre la conformación urbanística de Madrid, su crecimiento en los años 50, sobre Derecho de la Propiedad, las diligencias forenses… De todo este proceso de investigación, al final, sólo queda un sedimento, que es absolutamente necesario para dar verosimilitud a lo narrado. Por ejemplo, de la visita al Instituto Anatómico Forense —la parte más triste del trabajo—, me absorbió la necesidad de transmitir al lector ese olor peculiar de sus pasillos y salas, porque esa sensación resulta más expresiva que cualquier farragosa descripción sustentada sobre lo que pudiera percibir una simple mirada.
6.- El último sábado de febrero, san Román,… ¿Por qué esa coletilla del santoral a algunos días determinados que figuran en la novela?
MJG.-Es una manera de marcar el tiempo, una forma de señalar los días que ya hemos perdido. Y recalca, además, cierta espiritualidad presente a lo largo de toda la novela.

7.- Creo que todos los que leímos la novela nos sentimos reflejados en ella. ¿Somos realmente así en nuestras relaciones diarias con nuestros vecinos de  portal?
MJG.-En realidad, los vecinos no se llevan mal; son personas educadas y muy correctas, como suele suceder en casi todas las comunidades… afortunadamente. Ahora bien, cuando hay un asunto espinoso que supone poner de manifiesto intereses y, sobre todo, dinero, me temo que las reacciones sean muy similares a las de El patio dormido. En circunstancias amenazantes, los seres humanos podemos llegar a ser terriblemente egoístas e insolidarios. ¿Usted qué opina?
8.- Una novela para todo tipo de lector, dada la temática y el lenguaje que emplea. Un  gran acierto esta elección.
MJG.-Muchas gracias. Creo que, como todo texto que posea aspiraciones literarias, El patio dormido admite diversas descodificaciones. Pienso que esos variados niveles de lectura pueden procurar su disfrute a lectores heterogéneos, independientemente de que éstos tengan o no relaciones vecinales.

9.- ¿Algún escritor o escritores han influido en el estilo de esta su primera novela?
MJG.-Tengo que reconocer que tras el detallismo con el que describo algunas escenas, hay algo galdosiano. Y es que don Benito me apasiona. Del mismo modo que me seduce muchísimo Miguel Delibes y esa manera suya de captar los distintos registros del habla que reflejan sus personajes.

10.- Me imagino que tendrá algún proyecto in mente para novelar. Se le augura un buen futuro como escritora.
MJG.-Es usted un lector y un crítico muy amable. Espero y deseo que también sea un buen vidente. De momento, ando centrada en la tarea de documentación para una historia que lleva tiempo instalada en mi cabeza exigiendo ser contada.

11.- ¿Le da igual la temática o hay alguna época en concreto sobre la que le gustaría escribir?

MJG.-Cada vez estoy más convencida de que son las historias las que eligen a quien las escribe y no a la inversa. Me da la sensación de que en algún lugar prodigioso existen multitud de realidades y de infinitos personajes que desean adquirir vida, ser; y que son ellos los que te incitan a la escritura. En efecto, hay una nueva historia en camino: un universo de figuras en el Madrid de hace casi un siglo que tienen mucho que ver, ¡cómo no!, con el mundo del teatro… ¡Y hasta ahí puedo aventurar!

12.- Ya Mª José Galván no es una persona más. Ahora vienen las presentaciones, los encuentros con los medios de comunicación. Será más conocida por el público en general. ¿Qué se siente cuando escucha “mira, ahí va la autora de El patio dormido”?.
MJG.-Creo que me daría un poco de miedo, para qué le voy a engañar. De hecho, mi intención inicial fue que la novela se editara con un seudónimo muy galdosiano, con el fin de que fueran los personajes quienes coparan el foco de atención. No porque sea tímida ni modesta, sino porque —como ya sugerí antes— creo que sólo soy un conducto para que la historia llegue a los lectores y que éstos se conmuevan o se indignen con Amalia y los Centeno, con el doctor Chamorro, Sérvulo, Macarena o el farmacéutico Tamayo…; ellos son los que deben ser conocidos, no yo.

Fue un placer hacerle esta entrevista. Gracias en nombre de Melibro y le deseo mucho éxito con El patio dormido. Espero que no sea el último.
MJG.-Muchísimas gracias.

Fdo.: Galaico

http://www.melibro.com/entrevista-a-ma-jose-galvan-autora-de-la-novela-el-patio-dormido/

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Publicado en Entrevistas el 15 Mar 2012  |   0 Comentarios

Entrevista a Daniel Tubau

Entrevista a Daniel Tubau, autor de ”Elogio de la Infidelidad”

Gleeden, quiso saber que opinaba un experto en infidelidad. Daniel Tubau, autor de ”Elogio de la Infidelidad”

1. ¿Piensa usted que la infidelidad tiene varios niveles?

Para ser infiel hay que creer en la fidelidad, así que supongo que la primera diferencia se da entre quienes no defienden la fidelidad y quienes sí lo hacen: sólo los segundos son propiamente infieles. Quizá una diferencia importante se da entre quienes han sido infieles de manera muy ocasional y aquellos que lo son muchas veces. Digamos, entre la infidelidad casi por accidente y la buscada a conciencia.

2. ¿Qué es para usted ser infiel?

Puede ser muchas cosas. A menudo el infiel es más sincero de lo que quien reprime y esconde sus deseos o quien exige a los demás que lo hagan. No creo que la fidelidad sea una virtud y tampoco que lo sea la infidelidad, aunque en muchos casos la infidelidad es un paso necesario para descubrir lo que sentimos, para no reprimir nuestros deseos y disfrutar de una vida más plena.

3. ¿Cuáles son para usted las principales causas de la infidelidad?

Se suele decir que son el aburrimiento y la monotonía, y es posible que esos factores tengan cierta influencia, pero creo que la causa más importante es el deseo, que es una pulsión básica en el ser humano, tanto desde el punto de vista biológico como del intelectual. Lo que hace que ese deseo se convierta finalmente en realidad puede ser, en efecto, el aburrimiento y la monotonía que pueden ayudar a enfrentarse al miedo y la autorrepresión. También la vanidad y el deseo de ser amado y deseado están en el origen de muchas infidelidades.

4. Según su opinión, quiénes son los más infieles, ¿los hombres o las mujeres?

Hasta hace no mucho es evidente que lo eran más los hombres, porque podían serlo sin que ello tuviera terribles consecuencias. En los países en los que las mujeres gozan de igualdad, supongo que las cosas están igualadas, aunque si consideramos el uso de la prostitución como infidelidad (y seguramente deberíamos hacerlo), entonces está claro que los hombres son más infieles, porque la prostitución masculina no está tan extendida. De todos modos, es difícil saberlo, porque las mujeres son mucho más discretas que los hombres, no sólo con sus mejores amigas, sino incluso en encuestas anónimas, un dato que han revelado estudios recientes.

5. ¿Todos podemos ser infieles?

Sí, y probablemente todos deberían serlo más de una vez. En mi libro sostengo que la fidelidad no esconde ningún valor positivo y que es sólo una falsa virtud, inventada para reprimir y someter a los demás y a uno mismo, no sólo en el terreno sexual, sino en el de la amistad, la política o la sociedad.

6. ¿Se puede estar enamorado de varias personas a la vez?

El enamoramiento es muy difícil de definir y no es lo mismo que el amor (que también es complejo y cambiante). Ortega y Gasset decía que era “un estado de estupidez transitorio”. En dicho estado, sí, creo que se puede estar enamorado de varias personas a la vez, aunque nos cuesta reconocerlo porque nos han enseñado que ese sentimiento debe dirigirse a una única persona. En cuanto a amar, también se puede amar a varias personas a la vez, aunque creo que para muchas personas el problema es aprender a amar. El amor, como decía el filósofo chino Mo Di, debería tender a ser universal, no particular o familiar (como decía su rival Confucio).

7. Los sitios de reencuentros virtuales entre personas casadas están proliferando en todo el mundo, ¿Cree que la sociedad española es hipócrita en lo que la infidelidad se refiere?

La sociedad española, y supongo que cualquier otra, es terriblemente hipócrita en el asunto de la infidelidad. Basta con observar a todos nuestros amigos que defienden la fidelidad en público y que en privado practican la infidelidad. Pero, claro, para muchas personas, el picante de la infidelidad lo pone precisamente el que sea algo prohibido, oculto. Eso añade interés y excitación a situaciones y relaciones que quizá serían más insípidas de suceder de manera abierta. No desprecio el placer de lo prohibido, pero en mi caso no lo practico con la infidelidad, porque ni soy fiel ni exijo fidelidad.

8. ¿Cree que los sitios como Gleeden son necesarios en la sociedad?

La posibilidad de conocer con cierta facilidad y sin falsos pudores a personas con las que quieres mantener relaciones sexuales de manera discreta es probablemente necesaria para muchas personas y sin duda muy recomendable.

9. ¿Qué piensa sobre Gleeden.com?

Me parece una iniciativa interesante para lograr que sucedan cosas que de otra manera serían más difíciles. Es una de las grandes virtudes de Internet: nos permite descubrir que hay otras personas que piensan o desean lo mismo que nosotros y hace posible que las conozcamos.

10. ¿Qué le llamó la atención del tema de la infidelidad?

Siempre me llamó la atención la hipocresía de los fieles y el aspecto represivo de la fidelidad. Sin embargo, he tenido la suerte de no ser educado en la represión y no recuerdo haber creído nunca en la fidelidad, aunque la he practicado en alguna ocasión, cosa de la que me arrepiento.

11. ¿Encontró muchos problemas a la hora de editar “Elogio de la infidelidad”?

Es un libro que escribí hace ya bastantes años y es cierto que ha pasado por varias editoriales que han mostrado su interés por él, aunque finalmente ha habido que esperar hasta 2011 para ser editado por Evohé. Pero no creo que haya sido por problemas de censura, sino por diversas circunstancias.

12. ¿Qué le llevó a escribir sobre la infidelidad?

A los 16 años escribí un breve ensayo llamado Sobre el sexo y su relación con la infidelidad en el que ya me pronuncié claramente a favor de la infidelidad. Es un tema que siempre me ha interesado, porque me inquieta todo lo relacionado con los prejuicios, tabúes y represiones, y cómo luchar contra ello.

13. En el caso de que haya tenido que suprimir alguna frase del ensayo ¿Cuál es la frase o párrafo que más le ha dolido suprimir?

No recuerdo haber tenido que suprimir ninguna frase, a no ser las motivadas por correcciones de estilo. Pero si tenía muchos argumentos bastante convincentes de los que prescindí por cortesía y para evitar que el lector se pudiera sentir ofendido y eso le impidiera reflexionar sobre lo que digo en el ensayo.

14. ¿Tiene algo de biográfico esta obra?

Hasta los ensayos más abstractos tienen algo de biográfico, sin duda. Este libro tiene bastante de mí mismo, puesto que siempre he estado en contra de la fidelidad, aunque personalmente no soy infiel puesto que no creo en la fidelidad. Es por otra parte, un libro sincero y ninguno de los argumentos choca con mis propias convicciones, sino todo lo contrario.

15. ¿Cree que su libro sirve de autoayuda a los lectores?

Todo libro sirve de ayuda a quien lo lee. En el caso de los libros de autoayuda, muchos de ellos, más que ayudar al lector, le dicen lo que quiere escuchar y a menudo le hacen persistir en sus prejuicios, más que ayudarle a disolverlos. Yo he intentado más que convencer o satisfacer al lector, darle buenas razones para pensar y para dejar atrás muchos prejuicios inútiles. He intentado huir de recetas fáciles y argumentos falaces y respetar la inteligencia del lector. Por eso lo he iniciado con una frase de San Agustín “La discusión es la única batalla en al que el que pierde gana”. Espero que algunos lectores sientan, al terminar el libro, que han perdido prejuicios y han ganado en sensatez y libertad.

http://es.gleeden.com/news/entrevista-a-daniel-tubau-autor-de-elogio-de-la-infidelidad_769.html

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Publicado en Entrevistas el 10 Aug 2011  |   0 Comentarios

Entrevista a Daniel Tubau en La Vanguardia.

‘Elogio de la infidelidad’ se podría haber titulado ‘En contra de la fidelidad’, pero Daniel Tubau (premio Ciudad de Valencia de ensayo, 2010) busca siempre ser positivo

Roser Amills Bibilonijulio 5, 2011

¿Qué pretendes con este libro?

Aunque parezca una crítica de la fidelidad desde la razón, este libro no pretende destruir ningún valor, sino construirlos desde un posicionamiento sensible y humano.

¿Es un ensayo?

Más que un ensayo, la obra se muestra como un canto a la libertad bien entendida y a la honestidad, a la inteligencia y a la razón. A buen seguro provocará en el lector diferentes reacciones, desde la afirmación al descubrimiento de nuevos caminos o al rechazo.

¿Dónde se puede conseguir un ejemplar?

Puedes conseguir “Elogio de la infidelidad” impreso, como un libro tradicional, o como ebook (evook) o libro electrónico. Si lo quieres como ebook puedes conseguirlo literalmente gratis (no se trata publicidad engañosa) porque, con sólo dar tu email en la página de la editorial, obtienes 100 puntos gratis y el libro cuesta 52. Mi consejo es que lo consigas gratis y decidas entonces si te apetece tenerlo impreso.

¿Ese libro digital es “de propiedad” o tiene restricciones?

Los libros electrónicos de Evohé son abiertos, puedes hacer con ellos lo que quieras, al contrario de lo que sucede en casi todas o todas las otras editoriales digitales. Además, su precio es realmente barato (el “Elogio de la infidelidad” cuesta 2,60 euros).

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Publicado en Entrevistas el 05 Jul 2011  |   0 Comentarios

Entrevista a Josep Asensi, autor de Layos

OZ entrevista a Josep Asensi, autor de Layos.

Imagen de Maltenoth

Lun, 05/10/2009 – 16:10 — Maltenoth

Hoy tenemos con nosotros a este autor de novela histórica, del cual reseñamos recientemente su obra Layos, la historia de un mito griego

Josep Asensi (Benetússer, 1967) es licenciado en Medicina. Se formó como cirujano en el Hospital General Universitario de Valencia. Debido a una lesión se centró en sus otras grandes pasiones: la historia y la mitología. Se decidió a escribir sobre la Edad de Bronce y el resultado fue “Layos, historia de un mito griego”.

Actualmente ha vuelto al ejercicio de la Medicina en el servicio de Radiodiagnóstico en el Consorcio Hospital General Universitario de Valencia. Trata de hacer compatible la escritura con la práctica de la medicina. Hoy nos brinda amablemente esta entrevista con la que esperamos acercároslo un poco más.

¿Cómo es la experiencia de escribir una novela?

Escribir es algo que vengo haciendo desde la infancia, es una de mis aficiones. No sé si es la favorita, pero sí es a la que dedico más tiempo. Empiezas con cuentos cortos y te vas creciendo, volviendo cada vez más ambicioso. Escribir una novela es, supongo, la conclusión natural del proceso. Como experiencia, es algo realmente apasionante. Durante la fase de investigación, un documento te lleva a otro, y este a otro, como las fichas de un dominó. Los libros caen, los devoras de tapa a tapa, y también devoras cuanta letra impresa cae en tus manos en cualquier formato: revistas, apuntes, descargas de Internet. Llega un momento en que tienes que autodisciplinarte y decir “basta, tengo que escribir ya”. Entonces vienen las noches en vela, los paseos arriba y abajo como alma en pena, hablando solo, interpretando los diálogos hasta que suenan a tu gusto. Más de una vez saltas como Arquímedes cuando una idea te golpea, y corres en busca de bolígrafo y papel para plasmarla antes de que se desvanezca. La pasión es el secreto de escribir una novela, aunque creo que es, como todos, un secreto a voces

¿Cuesta más escribirla o conseguir que se publique?

¡Que te la publiquen, por supuesto! A mí me gusta mi novela, pero estoy convencido de que hay grandes manuscritos esperando su oportunidad y que algunos de ellos jamás la tendrán. Mi primera novela (de ciencia ficción) pasó sin pena ni gloria por despachos y concursos, y fue muy doloroso para mí cuando comprendí que nunca se publicaría. Con esta he sido más afortunado: he tenido la suerte de conocer a las personas adecuadas en el momento adecuado, sobre todo Antonio Penadés, un escritor tan brillante como generoso, y mi editor, Javier Baonza, un hombre que persigue la calidad como un prerrequisito imprescindible, que exige y se exige. Sin ellos, esta novela jamás hubiera visto la luz.

Algunos escritores pierden la inspiración y se bloquean en algunos puntos de sus obras. ¿Te ha pasado eso alguna vez?

¡Continuamente! En un mal momento te atascas, escribes un párrafo, lo rompes, paseas como un león enjaulado… A veces no puedes escribir ni una línea decente en semanas. De repente (otra vez como Arquímedes) la solución te llega sola, y suele consistir en un cambio radical de planteamiento. Es algo frustrante cuando te sucede, con un gran y liberador alivio cuando se resuelve.

Layos transcurre en una época bastante remota. ¿Qué cantidad de los datos de la novela son hechos y cuáles son suposiciones?

Hay un principio en el que creo firmemente: si no es historia, no es novela histórica. Nadie puede saberlo todo y seguro que habré cometido algún error, pero me he esforzado al máximo por evitarlos. Tratándose de una época tan lejana, ha sido inevitable rellenar lagunas, pero en modo alguno me he permitido falsear lo conocido.

La ambientación, la arquitectura, el mobiliario, la estructura de una galera, ese tipo de cosas, son históricas. He cuidado particularmente los pequeños detalles de la vida cotidiana, como la cocina, por ejemplo. Un personaje de la Edad del Bronce no puede comer huevos de gallina, porque fueron introducidas en Grecia por los persas; si la arqueología nos habla de hueveras de bronce, y el tamaño es el de un huevo de oca, entonces puedes representar a tus personajes comiendo huevos de oca pasados por agua, pero no huevos fritos de gallina.

La mayoría de personajes (Layos, Crísipos, Menoikes, Damasístratos, etc) son mitológicos, aunque posiblemente existieron realmente, pero otros son ficticios (como Periandros o Eudoros). La relación entre ellos, aunque basada en modos de conducta propios de la época, tiene mucho de ficción, como en cualquier novela. Algunas partes del texto son reconstrucciones plausibles de lo que pudo haber sucedido, pero que no pueden demostrarse, como la interpretación del mito de los Spartoi, la historia de los pueblos prehelénicos o el trayecto de la fuga de Layos.

Algunas cosas sorprendentes, como la existencia de un acueducto subterráneo en Tebas o la red de ingeniería hidráulica del lago Copais, son rigurosamente ciertas.

¿Cómo te documentaste para conseguir la información necesaria para escribir el libro?

Con mucho trabajo, la verdad. Esta época es menos popular y no hay tanto a disposición del público. Muchas referencias bibliográficas son inaccesibles, bien por tratarse de textos descatalogados, bien por tratarse de publicaciones sólo para suscriptores o para miembros de ciertas sociedades. Pero bueno, con tiempo (y tirando mucha basura a la papelera) se puede conseguir lo necesario.

Hay algunos libros clásicos, como “Grecia en la Edad del Bronce” de Emilly Vermeulle o “El mundo micénico” de Chadwick, que son la base sobre la que empezar el estudio, al ser a la vez completos y sencillos; no obstante, están limitados por su temprana edición, faltando algunos datos de descubrimiento más reciente. Hay libros recientes, sobre todo españoles, que incluyen las últimas novedades; “Los orígenes del pueblo griego”, de Luis García Iglesias, es un buen ejemplo, aunque no el único.

También podemos recurrir a la historia de pueblos contemporáneos a los griegos, como con “El reino de los Hititas” de Trevor Bryce, o “Troya y Homero” de Joachim Latacz; este último es, además, un buen tratado de lingüística. Estos libros tienen dos misiones: un panorama general sobre la época en sociedades mejor conocidas, y una visión de los griegos desde el punto de vista “del otro”.

Las revistas de Historia también son una ayuda muy valiosa, pero es difícil buscar datos concretos una vez ha pasado el tiempo, por lo que obligan a estar tomando notas o bien a fotocopiar y archivar por separado los artículos de interés: desde los estudios de hidrodinámica de una galera hasta la noticia del hallazgo de un pecio. Con el tiempo puedes llenar varios archivadores.

La mitología es de gran ayuda, y sobre ello hay mucha más información. Es curioso lo mucho que los mitos pueden enseñarnos sobre un pueblo.

Homero es imprescindible. El “catálogo de las naves” contiene más información geográfica y toponímica que muchos tratados modernos. Para el medio físico, Pausanias es de gran ayuda.

Luego hay que estudiar temas concretos, como los diferentes estratos sociales y sus relaciones (“Historia Social de Grecia”, de Fritz Gschnitzer), la gastronomía (“El arte de comer en la Antigua Grecia”, de Mª José García Soler, o “La cocina más antigua del mundo”, de Jean Bottéro), y así un largo etcétera. Como anécdota curiosa, durante la gestación de la escena del jabalí, mi mujer se extrañó con mi aparente y repentina pasión por revistas de caza. Al final acabas con varias estanterías llenas, aunque hace falta muchos años para recopilar todo el material.

En la novela se mezclan de manera original mitología e historia. ¿Crees que todas las leyendas mitológicas tienen parte histórica?

¡Por supuesto! Los mitos son historias reales que se han embellecido con el tiempo y la transmisión oral. Los poetas añaden cada vez más detalles fantásticos, o cruzan entre sí distintas historias, hasta que el suceso original es difícilmente reconstruible.

¿Qué te atrae más, la mitología o la historia?

No son excluyentes. La Mitología nos habla de héroes magníficos, de dioses, nos ofrece un mundo fantástico y hermoso. La Historia trata de hombres mortales, que vivían y sufrían como nosotros. Ambas me atraen desde pequeño: la Mitología, desde que cayeron en mis manos los libritos de Editorial Católica que pretendían demostrarme lo falsos que eran los dioses del paganismo; la Historia, desde que vi las primeras películas ambientadas en la antigüedad y leí los tebeos que adaptaban a Walter Scott o Emilio Salgari. La Mitología es una fuente inagotable de belleza. La Historia, literaria o científica, es una magnífica novela de aventuras.

Mitológicamente se ha maltratado bastante el personaje de Layos. ¿Qué te hizo decidirte a dar una versión tan alternativa del mismo?

Para empezar, me llamó la atención que no se ha conservado ninguna obra sobre él. A pesar de que el “ciclo tebano” es muy importante en la mitología y la literatura griegas, Layos, a diferencia de otros personajes de este ciclo, no es el protagonista de ningún escrito; siempre es el eterno secundario. Tenemos tragedias para Edipo, Eteocles, Polínices, Antígona. Hay hermosas leyendas sobre Amfión y Zethos, Níobe, Antíope, Dirce, Licos… ¿Qué pasa con Layos? A mí me parecía un personaje muy interesante: el introductor humano de un”pecado” que estaba reservado a los dioses (Zeus y Ganímedes, Apolo y Jacinto).

Un día cayó en mis manos un artículo, “Layos, el padre ausente de Edipo”, casualmente, al leer un ejemplar de “Historia y vida” comprado por otro motivo. Lo que hasta entonces había sido interés se convirtió en obsesión. Cuanto más intentaba documentarme sobre el personaje, más versiones contradictorias hallaba y mayores eran las lagunas. Tomé la decisión de escribir una novela que devolviese la dignidad a un personaje injustamente tratado. Ya había pensado con anterioridad en Pilatos, Judas o Caín, pero Layos era mucho más atractivo.

Además, a Layos se le maltrataba por no ajustarse a los cánones de la época clásica. La relación homoerótica tenía unas reglas que definían lo que era de buen y de mal gusto, y la pasión extrema era censurable. Layos se apasiona tanto por Crisipos que llega a raptarlo, y eso era imperdonable para la moral del siglo de Pericles. Hoy en día, no creo que nadie deba ser atacado por amar con pasión. Por supuesto, algún día espero escribir sobre Pilatos, Judas y Caín.

En el libro se muestra un tratamiento de la homosexualidad de una manera diferente a la que se suele conocer de Grecia. ¿Está idealizada la concepción que tenemos de la sociedad griega en este aspecto, o la diferencia se debe a la de épocas entre la de la novela y la que más conocemos?

Idealizada no, idealizadísima. Hemos pasado de la negación de los hechos (¿cómo iban los griegos a hacer eso?) a imaginar un paraíso gay donde se encarnaban los más altos ideales del amor cortés, con efebos en lugar de princesas. Yo recomiendo la lectura de “Homosexualidad Griega”, de Kenneth James Dover, una obra con defensores y detractores pero que no deja a nadie indiferente.

En cuanto a la época, no se pueden comparar dos sociedades que están separadas ochocientos años entre sí, como tampoco podemos compararlas con nuestro propio mundo. Pero creo que algunas cosas no cambian: amor, odio, pasión, cambian la letra pero suenan con la misma música.

En la página hemos hablado alguna vez de si el escritor nace o se hace. ¿Has sentido desde siempre la tentación de escribir o te surgió ya con una edad?

Yo era el niño que escribía poesías y cuentos en el colegio, que ponía letras nuevas a las canciones, que me atrevía con obras cortas de teatro, que escribió su primera”novela” en el instituto. No sé si el escritor nace o se hace, no sé si hay un talento natural o es más importante la formación, pero sí sé que hay pasiones que se forjan desde una edad muy temprana, y que la escritura es una de ellas.

¿Qué te decidió a escribir sobre una época tan poco tratada en comparación con otras como la Edad del Bronce?

La mayoría de los mitos griegos tienen su origen en este período; para un enamorado de la Historia y de la Mitología, esta es la época en que ambas confluyen. También es la edad de los grandes héroes. Es la era en la que se desarrollan las grandes civilizaciones del Creciente Fértil, cuyos nombres acarician nuestros sueños: Egipto, Mesopotamia, Hatti. Y es el escenario de las primeras obras literarias de nuestra civilización: la Ilíada y la Odisea.

¿Qué consideras más importante en una novela histórica, la veracidad histórica de lo narrado o la coherencia del argumento y la capacidad de enganchar al lector?

Por supuesto, la novela debe ser buena como texto literario; de lo contrario, nadie la soportará. Pero ya he dicho que si no es Historia, entonces no es novela histórica. El lector tiene tendencia a creer en la veracidad de la letra impresa y, si introducimos errores en nuestro escrito (por ignorancia, negligencia o mercantilismo), estaremos haciendo algo imperdonable: propagar la falsedad. El escritor tiene una responsabilidad con sus lectores y no puede mentirles.

Y para cerrar la entrevista, ¿tienes algún otro proyecto literario en mente?

Si los Hados lo permiten, pienso volver a la Edad del Bronce para narrar una historia ambientada en el ocaso de ese mundo. A petición popular, además, incluirá algo de mi profesión, la medicina.

Buena suerte con ese proyecto y gracias por dedicar tu tiempo a esta entrevista.

Gracias a vosotros por prestarme vuestra atención.

Publicada en:  http://www.ociozero.com/9976/oz-entrevista-a-josep-asensi

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Publicado en Entrevistas el 05 Oct 2009  |   0 Comentarios

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