Presentación de Mis andanzas por Europa, de Charles Chaplin, en el Ateneo de Madrid

No podemos dejar de anunciaros ya la presentación que en unos dÃas tendrá lugar, y no cualquier lugar: el Ateneo de Madrid ha sido importante para nosotros en diferentes momentos de este entrecruce de periplos de los que os vamos dejando constancia, y el dÃa 26 de enero lo volverá a ser por la presentación por todo lo alto de Mis andanzas por Europa, la obra de Charles Chaplin rescatada y reeditada por el binomio afortunado de El Periscopio y Ediciones Evohé.
Nos acompañarán ponentes de lujo, tampoco podemos dejar de recalcar, como comprobaréis en el cartel que os adjuntamos.
Animaos disfrutarlo con nosotros, os esperamos.
Jerome Perceval, el crÃtico voraz. El camino de los mitos IV
En el concurso anterior de LR, me llevé dos sorpresones mayúsculos: saber que Daniel Vázquez (Albatros ojeroso) habÃa recibido dos premios —solo fui consciente de la autorÃa de El laberinto— y conocer el nombre del creador de este relato: Daniel Tubau.
Daniel Tubau ya recibió un segundo premio en el segundo de nuestros concursos. Escritor dueño de una fantasÃa y un intelecto envidiable, también publicó, un año después, Recuerdos de la era analógica, una antologÃa del futuro con nuestro sello. Su tercer libro. En él, se pueden ver, saborear y reflexionar todas sus inquietudes: la creación, la filosofÃa, en mundo digital, la identidad (dos meses después recibirÃa el Premio Ciudad de Valencia de Ensayo con un textoque trataba de este tema), el estudio genético, los mundos virtuales… Todo ello más que interesante. Pero lo mejor del libro, sin duda, era el engranaje de piezas tan dadas a la divagación, a la bifurcación y a perderse irremisiblemente por campos lúbricos de vegetación. Todo en Daniel está perfectamente estructurado, y encima el mundo de esos antólogos del futuro que se entrevé no puede ser más coherente, a la vez que abierto a la imaginación del lector, y factible.
El caso es que este relato tiene mucho de Tubau, aunque no llegué a verlo en su dÃa. Como señalaban, fue armado a partir de otros textos más antiguos del autor, perdidos en la madeja interminable de escritos y blogs que tiene en Internet. En el relato se narra la historia de Perceval, un tipo con un ansia infinita de saber y de crear, un individuo tan exigente que, al ser terriblemente consciente de que nada nuevo creará, decide hacerse crÃtico. Para su desesperación, comprueba que puede llegar a ser el mejor, pero necesitará una eternidad para poder leer todos los libros que han y son escritos.
Y ahà está: el mundo de Platón, el «nada se crea», el mito de Fausto, el poder abarcar todo el conocimiento y el trauma consiguiente, el eterno retorno nietzscheano, el romanticismo, el clasicismo…
No fue de mis tres primero elegidos, pero sà de los siguientes. Siendo un relato de primera, no lo aupé más porque «el mito (siéndolo y estando presente siempre) es más literario y filosófico que popular y legendario, más romántico que clásico, más alemán que griego. A mi entender. Y uno tiene sus debilidades y defectos».
Y ese estilo, tan periodÃstico, que nos reporta ese toque de veracidad tan esencial en la literatura de Daniel.
Muy grande este autor. Para un servidor, está destinado a hacer cosas grandiosas por calidad y cualidad, por amor a lo que hace y creencia en lo que realiza.
Javi_LR
Crono, Tulio y Urano. El Camino de los mitos IV
Eduardo ElÃas Rosenzvaig es un grandÃsimo escritor. No solo por lo que lleva a cuestas, que es mucho y bueno, sino por las muestras de talento que nos ha dado tanto en El camino de los mitos anterior, con el relato de «El chancho enorme», como en este próximo volumen.
«Crono, Tulio y Urano» es un gran texto, dueño de una prosa de hondo calado, rico vocabulario, estilo propio e imágenes extraordinarias. Alejado de la estructura del cuento, se compone mediante exhortaciones y recuerdos que el narrador emite ante el recuerdo del protagonista. Las referencias mitológicas, aunque relativamente claras, parecen tangenciales, pero la personalidad, motivaciones y anhelos del protagonista son tan prototÃpicos que el mito se forma a partir de él mismo, de su carácter. Y están las tres generaciones: la de Urano, la de Crono y la de «el aupado», la de Tulio.
No obstante, me he sentido incómodo con este relato. Independientemente de su calidad, es un texto que no me acaba de encajar en el volumen. Cosas de la democracia. Reglas del juego que uno acepta. Y reconocimiento de que posiblemente el que esté equivocado sea uno mismo.
Javi_LR
Anteo y la playa de los cobardes. El camino de los mitos IV
Acabo de mandar el texto casi definitivo que aparecerá en El camino de los mitos IV a David, a Iván Ilitch, a Iván el terrible. Tras varias lecturas ya, me quedo con mis impresiones primeras.
«Anoche soñé. Anoche, bajo sábanas de raso, soñé un sueño de Dioses, un sueño tan fantástico que quimeras humanas jamás habrÃan osado concebir.»
Asà comienza este relato. Asà comienza su plática Anteo. Anteo era muy atrevido al pensar esto. El hombre desde que es hombre ha soñado cosas tan fantásticas que incluso servÃan para darle un tipo de explicación a lo que acontecÃa a su alrededor, un devenir que de otra forma se le hacÃa extraño, hostil e inexplicable. En esta concepción de la realidad asienta su concepto el mito. Y si nuestros antiguos se servÃan del mito para erradicar sus dudas, para buscar cobijo ante tanta incertidumbre,  para denunciar ese mundo que le era enemigo, ¿por qué no hacerlo ahora? Si lo hace Anteo, un tipo casi invulnerable e hijo de dioses, ¿por qué no lo podemos hacer nosotros, simples mortales, que a la vuelta de la esquina nos espera lo impredecible? ¿Seguro que sentimos cómo se siente el desfavorecido, tenemos presente acaso las tragedias que conviven con nosotros, que están más cerca de lo que… queremos pensar?
Con seguridad, esta historia en otras manos hubiese caÃdo en el tópico, en un panfleto seudorreivindicativo. Pero está el mito. Y las manos de David Villar.
Hubo lectores el año pasado que no vieron la conexión y el paralelismo de las dos historias, la mitológica y la actual, protagonizada por dos hermanos que suben a una patera. Siempre me he preguntado en donde reside la culpa, si en la torpeza del lector o en la del escritor. A mi juicio, la caÃda de Anteo es paralela a la de los pasajeros de aquella patera, a la vez que su causa. A la potencia de uno se contrapone la fragilidad de los otros, mas todos perecen; a la hybris de uno se contrapone la humildad de los otros, mas todos sienten el miedo como un cuchillo. Anteo, que no repara en mÃseras vidas humanas para tal fin, más allá del bien y del mal, y la sociedad occidental, que tampoco repara en gastos. Incluso es curioso lo dramático, en una historia por lo demás tan funesta, del hecho final, tanto del semidiós que solo busca complacer a su padre, más allá del bien y del mal, repito, como de los pobres navegantes, que solo buscan un futuro mejor, más allá de miserias y de faltas. El hecho final: la muerte. La muerte provocada en ambos casos por la ausencia, por unos mÃseros centÃmetros, del contacto con el suelo.
Hubo lectores y compañeros del jurado también que leyeron cierto…, no sabrÃa cómo calificarlo, cierto populismo, caÃda en el tópico, en la sensiblerÃa fácil, incluso en lo polÃtico. No lo entendà en su momento y ahora lo entiendo menos. Anteo, que en un principio, vivo, acumula cráneos para erigir un templo en la tierra de su Madre para su Padre, pasa a acumular, muerto, cadáveres en la tierra de su Padre. Una historia actual explicada mediante un mito, que suelen ser las explicaciones con mayor número de conexiones, enraizadas en lo más profundo de nuestro ser. Ricas hasta el paroxismo.
Javi_LR




